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8 de noviembre de 2008

Una columna de... Rafael Reig


Rafael Reig (1963) es escritor, ensayista, crítico literario, editor y profesor. Actualmente escribe en el diario Público, donde es jefe de la sección de participación y columnista. Mantiene un blog de información literaria y una escuela de escritura multidisciplinar creativa. Este asturiano es uno de los autores más originales del panorama literario actual, publicó una novela por entregas en la web de Ya.com en el año 1999 (Razón de Más). La trayectoria de Rafael Reig se ha situado en multitud de referencias, situaciones y localizaciones. Es por eso que ha estudiado en Madrid, Nueva York y vivido en Colombia, Estados Unidos Y España. Entre 2006 y 2007 escribió en el cultural de El Mundo pero su posición política –que levanta ampollas en algunos círculos- le llevó a abandonar el periódico de Pedrojota para incorporarse a Público. Siguiendo un camino similar a otro de los columnistas aquí reseñados, Javier Ortiz.



CARTA CON RESPUESTA: QUE NO NOS SALVEN

Hemos crecido exponencialmente en inteligencia y tecnología en los últimos cien años, pero nuestra ética se ha quedado en la prehistoria con efectos devastadores. ¿Dónde está la escala de prioridades? ¿Cómo y por qué se ha inventado la bomba atómica y aún no hemos puesto remedio para el hambre? Necesitamos un guía intelectual, una doctrina nueva que una religiones, razas, ideas… Falta imaginación en el mundo, el hombre está desorientado, perdido, sin rumbo. Llamadme iluso por creer que existe un remedio.
ADRIÁN DE LA ROSA PÉREZ SEVILLA


Así que necesitamos un guía, ¿eh? ¿No será un caudillo? Pues mire, yo “nego maiorem”. No tengo en absoluto la sensación de ser más inteligente que Arquímedes ni creo que quien pintara los bisontes de Altamira tuviera menos sentido del arte que yo. ¿Tecnología? No sé qué pensará usted, pero a mí me parece que para inventar la rueda o el arado se necesita al menos la misma capacidad tecnológica que para fabricar una pantalla de plasma o cualquiera de los chirimbolos informáticos de hoy en día.
“Nego maiorem, ero nego consequentiam”: Afirma que nuestra ética se ha quedado en la prehistoria. ¿De verdad lo cree? ¿Piensa usted que la esclavitud, los sacrificios humanos o el canibalismo siguen siendo aceptables en la ética contemporánea? ¿Le parece más éticas las armas químicas de la Primera Guerra Mundial que la bomba atómica de la Segunda? ¿Por qué? ¿Es más ético lo que se hizo en el Congo que lo que se hace en Irak? ¿Por qué? Yo no lo veo. A mí me parece obvio que, en cuanto a la ética, hemos mejorado bastante, aunque eso no significa que hayamos conseguido gran cosa todavía. Por lo menos, no creo que hayamos ido a peor, desde el punto de vista ético. En general, yo me resisto a creer que los reclutas sean ahora más jóvenes que antes, que las mujeres fueran más guapas hace veinte años o que nuestros abuelos sí que comieran melones de verdad, no como los de ahora.
Sin embargo, si de algo estoy convencido es de que no necesitamos un caudillo providencial ni una doctrina salvadora. Muchas gracias, pero no. Yo no quiero ser salvado, no he pedido el auxilio de un héroe, no echo de menos una doctrina a la que adherirme, como un niño perdido que busca la mano de un mayor, sea quien sea (aunque a los niños perdidos, al final, siempre se los lleve). No le llamo iluso: también creo que existe remedio. Lo tenemos que encontrar nosotros, mediante una acción colectiva. La guía somos todos. No esperemos a ningún mesías ni a ninguna fe redentora: arrimemos el hombro. En lugar de esperar a que una persona mayor nos lleve de vuelta a casa, sigamos juntos, porque no estamos solos y somos muchos: no nos soltemos las manos y vayamos hacia delante.

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Ha publicado las novelas Esa oscura gente (1990), La fórmula Omega (LENGUA DE TRAPO, 1998), Sangre a borbotones (LENGUA DE TRAPO, tercera edición: 2003), que obtuvo el Premio de la Crítica de Asturias, fue señalada como una de las cinco mejores novelas del año por el jurado del Premio Fundación Lara y logró para su autor la designación de Nuevo Talento FNAC; Guapa de cara (LENGUA DE TRAPO, serie Bussiness Class, 2004), Autobiografía de Marilyn Monroe y Hazañas del capitán Carpeto, (LENGUA DE TRAPO: 2005). Reig enseña Literatura en la Universidad de Saint-Louis (campus de Madrid) y ha editado obras de Larra, Galdós (El crimen de la calle de Fuencarral LENGUA DE TRAPO, 2001) y otros autores del XIX (VV AA, Las vírgenes locas LENGUA DE TRAPO, 1999).

30 de octubre de 2008

Una columna de... Javier Ortiz


Javier Ortiz (San Sebastián, 1948) se inició en la actividad periodística en 1966 en diversas publicaciones clandestinas. Su posicionamiento político (republicano y crítico del PCE) hizo que se exiliara a Francia, de dónde regresaría tras la muerte de Franco. Durante la transición fundó la revista Saida -que sería secuestrada en diversas ocasiones por su línea por republicana. formó parte de la Platajunta (más tarde :Plataforma de Organismos Democráticos, que intentó negociar el contenido de la reforma prodemocrática del gobierno de Suárez).

Curiosamente, trabajó durante muchos años en el diario El Mundo. De dónde fundó la edición del País Vasco, subdirector, jefe de Opinión y fue redactor-jefe. El año 2000 pasó a ser un simple colaborador del periódico, alejándose de los cargos directivos. En 2007 rompió finalmente con el periódico de Pedrojota, alegando divergencias con el director del periódico y emprendiendo un proyecto nuevo como columnista de Público. Lo que fue un cambio importante (para él). Actualmente también dirige la colección de ensayos políticos de Akal (La foca) y escribe para Rebelion.
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POLÍTICOS ROBOTIZADOS

Los políticos de alto copete están robotizados. No es que carezcan de opiniones propias y hasta de sentimientos particulares, pero se cuidan mucho de mostrarlos en público. Adoptan el aspecto (ropa, peinado, gesticulación, tono del habla, inflexiones de oratoria, orden del día) que les planifican sus sesudos asesores. Y se atienen a esa parafernalia con una disciplina deprimente. Es cierto que a veces se traicionan cuando creen que nadie de fuera de casa les está oyendo y se les pilla llamando imbécil a un periodista, admitiendo que acaban de soltar un bodrio de discurso o confesando que los desfiles militares les parecen un coñazo, pero eso les sucede no por espontáneos, sino por desprevenidos.

He conocido políticos tan robotizados que, cuando los entrevistas, te das cuenta de que están programados para responder a cada pregunta soltando automáticamente los rollos que les han dictado. Solo les falta acabar diciendo: “Su tabaco, gracias”. En esos casos, no puedes evitar darle vueltas al magín para idear una pregunta que se salga del guión, para ver por dónde salen. Si lo logras, los hay que se quedan totalmente desconcertados. Cómicos.

Quizá porque recientemente ha sido cogido en falta portándose sin la preceptiva disciplina robotizada y confesando un sentimiento particular no demasiado entusiasta sobre los fastos del 12 de octubre, el presidente del PP ha decidido mostrar propósito de la enmienda y atenerse al pie de la letra a las consignas de sus asesores. Con lo cual lleva varios días repitiendo sin parar en todas partes y a todas horas el guión que le han dictado, que incluye una referencia obligada a que las medidas económicas del Gobierno contra la crisis deben beneficiar “a la pequeña y mediana empresa y a las familias”. No tengo nada en contra de que se respalde a las pequeñas y medianas empresas y a las familias (aunque tampoco me importaría que ganáramos algo los trabajadores por cuenta ajena, los autónomos y los solteros), pero resulta estomagante oír a Mariano Rajoy repetir la misma fórmula ritual no menos de veinte veces por jornada.

Por decírselo en su lenguaje: está hecho un coñazo.



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Javier Ortiz ha publicado seis libros: Matrimonio, maldito matrimonio (Ediciones B, 1991), Jamaica o muerte (Akal, 1994), El felipismo, de la A a la Z (Espasa, 1996), Diario de un resentido social (Talasa, 2001), Ibarretxe (La Esfera de los Libros, 2002), Repensar la Prensa (Editorial Debate, 2002, en colaboración con Enrique Gil Calvo y Manuel Revuelta) y Miradas sobre Euskadi (Alga, 2004, en colaboración con otros nueve ensayistas). Ha sido también editor y coautor de diversas obras, entre las que destacan ¡Palestina existe! (Foca, 2002) y Washington contra el mundo (Foca, 2003).

21 de octubre de 2008

Una columna de... Santiago Alba Rico

Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1984 y 1991 fue guionista de tres programas de televisión española (entre ellos, el muy conocido La Bola de Cristal). Es habitual encontrar colaboraciones suyas en numerosos medios, tanto digitales como en papel. Hoy os ofrecemos una columna, publicada en Rebelión, donde critica la defensa de los dogmas conservadores, xenófobos o fascistas mediante el "lenguaje de la pornografía". Esperamos que el autor, si llega a leer su texto aquí publicado, no se sienta ofendido por los hipervínculos que hemos añadido deliberadamente a su discurso. Esperamos que disfrutéis y opinéis.
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DEFENSA DE LOS DOGMAS
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En una de las escenas más intensas de “Las Reglas del Juego de Renoir, el alegre y derrotado Octave justifica con amargo cinismo la descomposición moral de la sociedad francesa en vísperas de la segunda guerra mundial: “Mienten los prospectos farmacéuticos, los gobiernos, los políticos, los periódicos y la radio. ¿Cómo no vamos a mentir nosotros que somos sólo pequeños particulares?”. Los embustes de Bush en la ONU o las patrañas de Losantos en la COPE no son, claro, la causa de la corrupción del tendero tramposo o del contable trapacero, pero sí de la corrupción del espacio público a cuya luz medimos la relevancia moral de nuestras acciones. El machista, el xenófobo, el fascista, el mafioso, sólo son peligrosos cuando encuentran instituciones complacientes o estimulantes que banalizan los impulsos que, en tiempos de crisis, tantos “pequeños particulares” a duras penas reprimen. Como he dicho otras veces, la retórica pública no sirve para imponer la paz, pero sí para alimentar la guerra. Y por eso cuando peor van las cosas más cuidado hay que tener con las palabras que las nombran.
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Pero cuando peor van las cosas, al contrario, más se sacude el lenguaje público el yugo de lo “políticamente correcto”. Y lo hace adoptando las categorías más incorrectas y prestigiosas del mundo: las de la publicidad. Incluso el restablecimiento del pasado explota los moldes de legitimidad de la consumista subversión antiburguesa, el esquema prometeico, típicamente capitalista, de la “superación” de tabúes, dogmas y prejuicios. Así, Abbiati, futbolista del Milan, elogia públicamente a Mussolini invitándonos a “dejar de considerar el fascismo como un tabú”; así, la presidencia de la UE anima a “romper el tabú” de la energía nuclear; así el Papa exhorta a los franceses a cuestionar el “dogma” de la laicidad; y así nuestro inefable Aznar se manifiesta a favor de defender “sin complejos” la España imperial. Rupturismo, descaro, desinhibición, provocación: el creacionismo debe “liberarse” de los prejuicios darwinistas, los europeos deben “desafiar” el tópico de la igualdad racial, la democracia debe “emanciparse” de las ataduras del Derecho. Debemos superar, sí, el laicismo, la tolerancia, el pacifismo, la ciencia, la libertad sexual, los derechos sociales y la división de poderes como supersticiones acumuladas en el camino del progreso y la emancipación humanas. Es ahí precisamente donde el Papa y Sarkozy se encuentran, donde neoconservadurismo y neoliberalismo convergen: la religión, la monarquía, el racismo, el belicismo, la energía nuclear, la jornada de 65 horas se acaban imponiendo, no como represoras e inevitables, sino como modernas, vanguardistas y liberadoras. De hecho, sólo por eso se vuelven inevitables; porque si lo inevitable es retroceder el retroceso sólo puede ser un gran avance y todos tenemos que sumarnos a él con entusiasmo. Los “pequeños particulares”, sí, nos medimos otra vez en un espacio público deslenguado y corrompido en el que tanto el Vaticano como el Pentágono han adoptado para sus fines el lenguaje de la pornografía.
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Hace ahora un año el ministro Solbes criticó la ley andaluza de la vivienda con una frase impúdica: “No soy partidario de grandes leyes que den reconocimiento de derechos para toda la vida”. Las leyes pequeñas no son leyes sino privilegios y los derechos provisionales no son derechos sino contingencias. “Todos tienen derecho a la salud, salvo los negros”, sería una frase que, incluso si describe una situación de hecho, todos considerarían todavía escandalosamente racista. “Todos tienen derecho al voto, salvo en verano” o “todos tienen derecho a un juicio justo, salvo los años bisiestos” o “todos tienen derecho a expresarse libremente, salvo los jueves”, son frases en apariencia absurdas que podrían interpretarse como el equivalente en el tiempo de lo que es el racismo en el espacio. Solbes no hace sino desnudar el capitalismo, que no es partidario de que haya seres humanos en todas partes ni de que los seres humanos lo sean durante toda su vida. ¿Derechos para todos? ¿Derechos para toda la vida? Hace unos años, la decisión soberana del pueblo cubano de declarar irrevocable el socialismo (es decir, el derecho a la vida, la vivienda, la salud, el trabajo) se rechazó como ridícula o reprobable. El mercado ha declarado revocable al hombre y debemos asumirlo como una avanzadísima innovación. ¿Habrá algo más moderno, más propio del siglo XXI? Los “pequeños particulares” comienzan a intuir que se puede ser aún más vanguardista en esa misma dirección: por delante están el racismo, el fascismo y la religión.


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Santiago Alba ha publicado artículos en numerosos periódicos y revistas entre sus obras, se cuentan los ensayos "Dejar de pensar", "Volver a pensar", "Las reglas del caos" (libro finalista del premio Anagrama 1995), "La ciudad intangible", "El islam jacobino", “Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos”, “Leer con niños” y “Capitalismo y nihilismo”, así como dos antologías de sus guiones: “Viva el Mal, viva el Capital” y “Viva la CIA, viva la economía”. Es también autor de un relato para niños de título "El mundo incompleto" y ha colaborado en numerosas obras colectivas de análisis político (sobre el 11-S, sobre el 11-M, sobre Cuba, sobre Venezuela, Iraq, etc.). En Venezuela ha publicado junto a Pascual Serrano el libro “Medios violentos (palabras e imágenes para la guerra)” (El Perro y la Rana, 2007). En Cuba ha publicado “La ciudad intangible” y “Cuba; la ilutración y el socialismo”.